La ONU abre la puerta a un tratado mundial contra los delitos ambientales
Impulsada por ocho países latinoamericanos y tres africanos, la propuesta salió adelante con 83 votos a favor, 12 en contra y 27 abstenciones. Ahora un comité redactará el texto, y los pueblos indígenas piden un sitio en la mesa.

El tráfico de animales, la tala ilegal o la minería clandestina podrían tener pronto un tratado internacional propio. El viernes 23 de octubre, en Viena, los países de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC) votaron abrir negociaciones para un protocolo contra los delitos ambientales.
El resultado de la votación
- 83 votos a favor, 12 en contra y 27 abstenciones.
- La propuesta la impulsaron ocho países latinoamericanos (Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú y Uruguay) y tres africanos (Mauritania, la República Democrática del Congo y Santo Tomé y Príncipe).
- Votaron en contra, entre otros, Estados Unidos, Venezuela, Argentina, Irán y Arabia Saudí. Estados Unidos presentó tres enmiendas para retrasar la votación o limitar su financiación; ninguna prosperó.
Brasil calificó la decisión de «histórica».
Qué cubriría
El futuro protocolo abordaría:
- El tráfico de fauna y flora, incluida la madera.
- La minería ilegal y el tráfico de minerales y metales preciosos.
- El tráfico de residuos.
El objetivo es reforzar la prevención, la investigación y el castigo de estas redes criminales. El texto deberá respetar la soberanía de cada país sobre sus recursos y no solaparse con los acuerdos ambientales que ya existen.
Lo que falta
La votación no aprueba el protocolo: crea un comité especial que tendrá que redactarlo, sin fecha conocida. Una de las grandes cuestiones pendientes es el papel de los pueblos indígenas, a los que la resolución menciona pero sin un mecanismo de participación.
«Sin nosotros, los pueblos indígenas, no hay seguridad en la Amazonía», advirtió Brayan Mojanasinsoy, portavoz del pueblo inga del Putumayo (Colombia).
El tráfico de especies mueve animales de todo el mundo, como vimos con los perezosos que murieron en Florida. Un tratado global no lo resolverá por sí solo, pero daría a policías y jueces herramientas comunes para perseguir a las redes que están detrás.
Fuentes y referencias
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