La península de Reykjanes despierta: así es la serie de erupciones que ha cambiado el sur de Islandia
Tras ocho siglos de calma, la península de Reykjanes encadena erupciones desde 2021 y, sobre todo, desde diciembre de 2023 junto a Grindavík. Explicamos el fenómeno y cómo viajar con seguridad.
Islandia vive sobre la dorsal mesoatlántica, el lugar donde las placas norteamericana y euroasiática se separan unos dos centímetros al año. Esa separación abre grietas, y por esas grietas a veces sube magma. Durante unos 800 años, la península de Reykjanes, en el suroeste de la isla y muy cerca del aeropuerto internacional de Keflavík, permaneció en calma. En 2021 despertó.
De Fagradalsfjall a Grindavík
Las primeras erupciones del nuevo ciclo (2021, 2022 y 2023) se produjeron en la zona de Fagradalsfjall, en valles deshabitados. Se convirtieron en un espectáculo accesible y miles de personas caminaron hasta ellas.
La situación cambió a finales de 2023. En noviembre, un enjambre sísmico intenso y la formación de un dique de magma bajo la localidad pesquera de Grindavík obligaron a evacuar a sus casi 4.000 habitantes. Desde diciembre de 2023, la cadena de cráteres de Sundhnúkur, al norte del pueblo, ha registrado una sucesión de erupciones fisurales.
Algunas coladas alcanzaron las afueras de Grindavík y destruyeron varias viviendas; otras cortaron carreteras y conducciones de agua caliente. Las autoridades construyeron barreras de tierra y roca para desviar la lava lejos del pueblo, de la central geotérmica de Svartsengi y del conocido balneario de la Laguna Azul.
Cómo es una erupción fisural
A diferencia de los volcanes cónicos, aquí la lava brota a lo largo de fisuras que pueden medir varios kilómetros, formando las llamadas «cortinas de fuego». Suelen ser:
- Efusivas, con coladas de lava más que explosiones.
- Intensas al principio, con caudales que disminuyen en horas o días.
- Precedidas por señales: deformación del terreno y terremotos, que la red de vigilancia islandesa detecta.
Eso no las hace inofensivas. Los principales peligros son las coladas, la apertura repentina de nuevas fisuras, las grietas en el terreno y, sobre todo, los gases volcánicos, que pueden acumularse en zonas bajas.
En una erupción fisural, el peligro no siempre se ve: los gases pueden concentrarse sin aviso en hondonadas.
Si viajas a Islandia
Las erupciones de Reykjanes han afectado de forma muy limitada al tráfico aéreo, porque no generan grandes nubes de ceniza. Aun así, conviene planificar con información oficial:
- Consulta el mapa de riesgos de la Oficina Meteorológica de Islandia (IMO) y los avisos de Protección Civil antes de ir.
- Respeta los cierres. Las zonas restringidas lo están por motivos de seguridad, aunque desde lejos todo parezca tranquilo.
- No camines sobre lava reciente: puede estar hueca, inestable y muy caliente bajo la superficie.
- Vigila el viento y los gases. Mantente a barlovento y aléjate si notas olor intenso, irritación o dificultad respiratoria.
- Registra tu ruta en Safetravel si haces excursiones fuera de las zonas habituales.
Un ciclo que puede durar décadas
Los vulcanólogos interpretan que Reykjanes ha entrado en un periodo eruptivo que, a la vista de la historia geológica de la península, podría prolongarse durante años o décadas, con fases de actividad y de calma. No es posible predecir con exactitud cuándo y dónde será cada erupción, pero sí detectar sus señales previas con antelación suficiente para evacuar.
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Fuentes y referencias
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