El leopardo de las nieves, el fantasma de las montañas de Asia
Habita en doce países, recorre territorios enormes por encima de los 3.000 metros y es tan esquivo que muchos investigadores lo estudian durante años sin verlo. Así sobrevive el leopardo de las nieves.
Hay animales que se estudian durante años sin llegar a verlos. El leopardo de las nieves (Panthera uncia) es probablemente el más famoso de ellos. Vive en algunas de las montañas más altas y abruptas del planeta, se mueve sobre todo al amanecer y al anochecer, y su pelaje gris moteado se confunde con la roca de forma casi perfecta. En el Himalaya le llaman el «fantasma de las montañas».
Hecho para el frío y la pendiente
Cada rasgo de su cuerpo responde a un entorno extremo:
- Pelaje denso y largo, con una capa interna lanosa que lo aísla de temperaturas muy bajas.
- Patas anchas y peludas, que funcionan como raquetas sobre la nieve.
- Fosas nasales amplias y una cavidad nasal que calienta el aire frío antes de llegar a los pulmones.
- Patas traseras potentes, capaces de impulsar saltos muy largos en terreno escarpado.
- Una cola casi tan larga como el cuerpo, que usa como contrapeso en las pendientes y como bufanda cuando descansa.
Un leopardo de las nieves puede recorrer territorios de cientos de kilómetros cuadrados para encontrar suficientes presas.
Dónde vive
Se distribuye por las montañas de doce países de Asia: Afganistán, Bután, China, India, Kazajistán, Kirguistán, Mongolia, Nepal, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. China alberga la mayor parte de su área de distribución, especialmente en la meseta tibetana.
Suele moverse entre los 3.000 y los 5.000 metros, aunque en el norte de su área baja a altitudes menores y en el Himalaya puede subir más.
Qué come
Sus presas principales son ungulados de montaña: el bharal o carnero azul, el íbice de Siberia, el argalí y otros. Complementa la dieta con marmotas, liebres y aves. Cuando las presas silvestres escasean, puede atacar al ganado doméstico, lo que genera conflicto con los pastores.
Por qué está amenazado
La UICN lo clasificó como «En peligro» durante décadas y en 2017 lo pasó a «Vulnerable». El cambio generó debate: no significa que la especie esté a salvo, sino que las nuevas estimaciones permitían reevaluarla. Las cifras de población siguen siendo inciertas y suelen expresarse en unos pocos miles de ejemplares adultos.
Sus principales amenazas son:
- Caza furtiva por su piel y sus huesos, usados en medicina tradicional.
- Represalias de pastores tras ataques al ganado.
- Disminución de sus presas por caza y competencia con el ganado.
- Cambio climático, que puede desplazar el límite del bosque hacia arriba y reducir su hábitat alpino.
- Infraestructuras (minas, carreteras) que fragmentan el territorio.
Ciencia sin ver al animal
Estudiar un animal así exige ingenio:
- Cámaras trampa en pasos naturales y marcajes.
- ADN de excrementos para identificar individuos.
- Collares GPS en algunos ejemplares capturados con autorización.
Organizaciones como el Snow Leopard Trust trabajan con comunidades locales: seguros para el ganado, corrales a prueba de depredadores y programas que convierten al leopardo en un recurso turístico y no en un enemigo.
Un símbolo de las montañas altas
El leopardo de las nieves comparte territorio con algunos de los animales que viven a mayor altitud del planeta y con las grandes expediciones del Himalaya. Si alguna vez viajas a la región, recuerda que las probabilidades de verlo son bajas, pero no nulas: en algunos valles de Ladakh (India) y de Mongolia hay viajes especializados en invierno con guías locales.
Fuentes y referencias
- Snow Leopard Trust
- Lista Roja de la UICN – Panthera uncia
- Global Snow Leopard & Ecosystem Protection Program (GSLEP)
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