¿Sabías que los árboles de un bosque están conectados bajo tierra por hongos?
Bajo tus pies, en cualquier bosque, hay kilómetros de hilos de hongos que se unen a las raíces de los árboles. Gracias a ellos los árboles consiguen agua y nutrientes, y algunos estudios han detectado intercambios entre árboles vecinos.

Cuando caminas por un bosque ves troncos, hojas y quizá alguna seta. Lo que no ves es lo más sorprendente: bajo el suelo, finísimos hilos de hongos —las hifas— se extienden durante kilómetros y se unen a las raíces de los árboles.
Un trato que funciona desde hace millones de años
Esa unión se llama micorriza (de las palabras griegas «hongo» y «raíz») y la forman la gran mayoría de las plantas terrestres. Es un intercambio:
- El hongo explora el suelo mucho mejor que una raíz y entrega al árbol agua y minerales, sobre todo fósforo y nitrógeno.
- El árbol paga con azúcares que fabrica con la fotosíntesis.
Sin estos socios, muchos árboles crecerían peor o no sobrevivirían. Por eso cuando se reforesta en algunos suelos degradados se añaden hongos a las raíces de los plantones.
¿Una «internet del bosque»?
Como un mismo hongo puede conectarse a varios árboles, se forman redes micorrícicas que unen a individuos distintos. En 1997, la ecóloga Suzanne Simard publicó en Nature un experimento en Canadá: marcó el carbono de unos árboles y lo detectó después en otros de distinta especie, abedules y abetos, conectados por esas redes. La prensa lo bautizó como el «wood wide web».
Las setas que recoges en otoño son solo los «frutos» de un organismo mucho mayor que vive bajo tierra.
Lo que sabemos… y lo que no
Desde entonces se ha popularizado la idea de que los árboles «se hablan», se avisan de plagas o que los árboles madre alimentan a sus crías. Aquí conviene frenar: una revisión de 2023 en Nature Ecology & Evolution concluyó que muchas de esas afirmaciones se han exagerado a partir de pocos estudios de campo.
Lo seguro:
- Las micorrizas son esenciales para la salud del bosque.
- Las redes de hongos existen y pueden mover recursos.
Lo que aún se investiga: cuánto se mueve, en qué dirección y si eso cambia de verdad la supervivencia de los árboles.
Qué te llevas
La próxima vez que veas una seta, piensa que es la punta del iceberg de una red viva que sostiene el bosque. Y si quieres ver bosques espectaculares, empieza por los 10 bosques más increíbles del planeta.
Fuentes y referencias
- Simard et al. (1997), Nature – Net transfer of carbon between ectomycorrhizal tree species in the field
- Karst et al. (2023), Nature Ecology & Evolution – Positive citation bias and overinterpreted results lead to misinformation on common mycorrhizal networks
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